Tuesday, December 27, 2011

Tiempos difíciles para el periodismo Centroamericano


Por Eber Huezo

Hace unos cuantos años los medios de comunicación social desarrollaban su trabajo alrededor de una élite social, sus periodistas empíricos eran formados de acuerdo al pensamiento y línea del periódico sin tener mayores problemas que cubrir aquellos casos esporádicos causados por la delincuencia y la violencia intrafamiliar. Las empresas periodísticas se fortalecieron, no tanto por su nivel profesional, sino empresarial, logrando convertirse en grandes corporaciones que permanecen hasta hoy.
Sus páginas estaban cerradas al libre pensamiento, a excepción de algunos medios que se atrevían a hacer periodismo de opinión, teniendo que pagar las consecuencias al cerrárseles las campañas de publicidad y privadas.
A medida que ha pasado el tiempo y raíz de las guerras civiles así como el surgimiento de la carrera de periodismo en las universidades estatales, los nuevos profesionales de la comunicación cambiaron de lado a la tortilla. Ahora esos periódicos elitistas se han ido abriendo poco a poco a los sectores sociales más vulnerables y a publicar un poco más sobre los fenómenos sociales que se han agudizado en los últimos tiempos a raíz de la pobreza, la migración y la guerra, hasta culminar hoy en día con dos problemas que están causando grandes dolores de cabeza a los gobiernos centroamericanos y México: el crimen organizado y el narcotráfico.
De hecho, es a causa de las denuncias y señalamientos directos a funcionarios e instituciones públicas que el crimen organizado y delitos de cuello blanco han salido a la luz, pero esto ha tenido un alto precio, la vida de muchos periodistas que se han comprometido con la verdad y no han comprometido la pluma por miedo o soborno. El asesinato a profesionales de la comunicación es injusto, pues solo hacemos nuestro trabajo de informar y generar opinión. Ningún periodista escribe y señala por su propia cuenta a una persona e institución, porque su trabajo lo basa en fuentes de información -a excepción de un artículo de opinión- cuyo escritor, tomando su derecho de libre pensamiento, escribe y comenta algún hecho de interés público para el debate sin pretensiones de verdades absolutas.
Los medios de comunicación social son –valga la redundancia- “los medios por los cuales los periodistas dan a conocer su trabajo que gira alrededor de lo que sucede en su entorno”. Lamentablemente, como siempre, se tocan fibras vulnerables, intereses, particulares y esto está causando un volcamiento violento que culmina con el irrespeto a la vida de los comunicadores.
Hace muchos años El narcotráfico fue un secreto a voces para muchos, en donde gobiernos y funcionarios públicos se enriquecieron sin que nadie los investigara. De hecho, el ex integrantes del cartel de Medellín que sigue en prisión, John Jairo Velásquez, declaró que el desaparecido máximo jefe de la banda, Pablo Escobar, tuvo vínculos con los hermanos cubanos Fidel y Raúl Castro, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y el ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega. Estos vinieron juntos a otros desarrollando su participación en estos delitos sin mayores problemas, hasta que fueron descubiertos y puestos en público por la prensa.
Es así que el problema del narcotráfico cobró interés cuando éstos comenzaron a introducirse en las instituciones gubernamentales, y ya como funcionarios públicos se les descubrió su participación.
Hoy por hoy las portadas de los periódicos y la Internet a diario están plagadas de información y permite que el tema esté latente, exigiendo al mismo tiempo que los gobiernos, incluyendo a los Estados Unidos, estén tomando muy en serio este problema.
De hecho, los gobiernos centroamericanos y México conjuntamente buscan combatir el problema del crimen organizado y el narcotráfico. Esto gracias al trabajo de los comunicadores y los medios, pero al igual que sucede en la política, las reacciones de los delincuentes involucrados en las instituciones asechan a los periodistas, como si éstos tuvieran la culpa de las consecuencias de sus actos.
En Honduras han sido asesinados más de 17 periodistas, sin que hasta ahora se hayan esclarecido las causas.
Recientemente el Comisionado de los Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, condenó el asesinato de una periodista y dijo que se está agudizando el peligro en que viven los comunicadores y todos los hondureños.
"Es una agudización del peligro en que vivimos todos en Honduras centralizado en un área importante de la sociedad, que es la de la comunicación, que se ve afectada por amenazas, atentados y homicidios contra periodistas y medios de comunicación", subrayó Custodio en declaraciones a una agencia internacional
Y es que como lo dijo Custodio, los comunicadores sociales y los medios están viviendo "un verdadero peligro", lo mismo que "la libertad de expresión", de la que "hay que defenderla de cualquier tipo de totalitarismo y de cualquier amenaza, venga de donde venga.
Las agresiones, homicidios y desapariciones de periodistas en Honduras y México se desarrollan con un alto grado de impunidad, por lo que urge que se definan y pongan en práctica medidas preventivas para garantizar su libre ejercicio.
Al rendir su informe sobre la situación de los comunicadores, el representante de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONUDH), Javier Hernández Valencia, subrayó que la ausencia de prevención alienta a la delincuencia y a los políticos a agredir a los trabajadores de los medios de comunicación.
Tal como lo dijo la secretaria general de la CSI, Sharan Burrow en Honduras, los hechos de violencia contra los comunicadores son "totalmente inaceptables", dado el papel "fundamental" que desempeñan para fortalecer la democracia de cualquier país del mundo.

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