Friday, April 23, 2010

Que prevalezca la bandera estadounidense en nuestra lucha


Por Eber Huezo
“Soy orgullosamente hispana, pero esta gente me avergüenza. Vienen con banderas de México, queriendo transformar mi país en sus barrios y son tan tontos que no pueden ni aprender mi lengua", expresó Brandy Brown, integrante del grupo que apoya la detención y deportación de personas indocumentadas en Arizona.
Son lamentables estas palabras sobre todo cuando vienen de una persona cuyo origen hispano lo lleva sobre su frente hasta que termine su existir, aunque se pinte el cabello de rubio y se mande a renovar el rostro a través de la cirugía plástica, porque la hispanidad y sobre todo ser latinos lo llevamos en la sangre, y ésta se manifiesta estemos en los Estados Unidos, Alemania, China o un país árabe. Pero algo de cierto hay en las palabras de la antiinmigrante Brown.
Desde que comenzaron los grandes movimientos pro reforma migratoria, líderes chicanos permitieron que durante manifestaciones y marchas se llevaran banderas mexicanas y de otros países centroamericanos, creyendo que con ello se levantaba el nacionalismo de los inmigrantes, ignorando completamente que estaban en un país que no era el suyo y, que por consiguiente, los grupos antiinmigrantes también utilizarían la estrategia del nacionalismo para reprimir los movimientos pro inmigrantes.
Si bien es cierto que utilizando el nacionalismo permitió que estos movimientos crecieran a nivel nacional, también no cabe duda que los antiinmigrantes han tenido más éxito, permitiendo que toda iniciativa que llega al Congreso quede traspapelada, retrasando lo que debió ser una ley hace mucho tiempo. La lucha debe retomarse emprendiendo la misma con un poco más de estrategia, a fin de opacar las mal intencionadas provocaciones de las organizaciones antiinmigrantes.
Creo que sin dejar de lado nuestras raíces y nuestro nacionalismo, debemos dar prioridad al país levantando su bandera como un símbolo de reconocimiento y demostrando con ello que somos gente pacífica, trabajadora y, lo principal, que tenemos toda la buena intención del mundo de aportar lo mejor de nosotros para que este país sea próspero y continúe siendo el país que nosotros soñamos, antes de hacer maletas y emprender el viaje, cuyo precio es incalculable porque dejamos familia y nuestra tierra para adoptar voluntariamente otra.
¿Por qué debemos llevar banderas mexicanas, salvadoreñas, hondureñas, etc. en una marcha o manifestación para exigir que otro país cambie sus leyes para favorecernos? No será más sensato llevar banderas blancas o banderas de los Estados Unidos en señal de apoyo, solidaridad y reconocimiento a respetar sus leyes, y demostrar que nuestro único objetivo es estudiar y trabajar incansablemente hasta convertirnos en buenos ciudadanos para que este país continúe siendo el país que siempre ha sido.
Si continuamos exigiendo que este país nos favorezca con sus leyes migratorias que nos permitan reunificar nuestra familia con la misma estrategia, creo que tendremos como resultado lo que por hoy está pasando con la controversial ley SB-1017 en Arizona, que convertirá a las personas indocumentadas en criminales en ese estado.
Nuestra presencia y nuestra contribución es innegable, la necesidad de un reforma migratoria es una necesidad imperativa que legisladores demócratas y republicanos deben tomar en cuenta. En este sentido, me alegra mucho la postura del presidente Obama, quien recientemente declaró de "inaceptable que once millones de personas vivan ilegalmente en el país, fuera del sistema. Arguyendo que los estadounidenses demandan y merecen una solución. Se merecen una reforma migratoria comprensiva basada en principios de responsabilidad", dijo.
Sin embargo para que unánimemente el liderazgo demócrata de la Cámara de Representantes y el Senado tomen acción, debemos levantar nuestra voz, a fin de animar a los ciudadanos estadounidenses su apoyo y su voto para que esta iniciativa pase y se convierta en ley. Este apoyo lo conseguiremos actuando inteligentemente apoyando nosotros mismos a los estadounidenses, tratando de unificar los ideales de libertad, democracia y de justicia. Cooperando, aprendiendo más sobre su cultura, su idioma y sus costumbres, antes que formar grupos antagónicos nacionalistas que más que cooperar a la paz contribuye a hacer la guerra
Por hoy los lideres pro derecho de los inmigrantes deben reconocer que de alguna manera -pese al éxito de sus convocatorias a las marchas- ha fracasado en llamar la atención de la totalidad de políticos, porque como cualquier ciudadano y funcionario público éstos se mueven por el apoyo de votos reales y esos votos reales ellos creen que están con los grupos antiinmigrantes.
Las pasadas elecciones demostraron lo contrario, el voto de los latinos fue crucial en los resultados, pero así como se trabajó incansablemente para ello, debemos trabajar incesantemente para cambiar la mentalidad de nuestra gente; es necesario conocer y respetar las leyes estadounidenses, aprender el idioma inglés y adoptar su cultura, sin dejar de lado nuestras raíces y nuestras costumbres.
"Ciertamente nuestro fracaso en actuar responsablemente a nivel federal ha abierto la puerta a la irresponsabilidad de otros, y eso incluye, por ejemplo, los recientes esfuerzos en Arizona, que amenazan con minar las nociones básicas de justicia de todos los estadounidenses", dijo recientemente el presidente Obama.
Nosotros también debemos reconocer sobre todo el liderazgo de las organizaciones, que de alguna manera ha habido un "fracaso" al no preparar a la gente antes de convocarla a salir a las calles para exigir una reforma migratoria, justa, comprensiva que dé paso a la reunificación familiar.

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