Las organizaciones pro inmigrantes como la mayoría de hispanos viviendo en
los Estados Unidos, estamos optimistas de la aprobación de una reforma
migratoria este año, dado los sendos discursos esperanzadores de algunos
senadores y el mismo presidente Barack Obama, quien se siente comprometido con
esta comunidad desde las elecciones recién pasadas que lo afirmaron por cuatro
años más en la Casa Blanca.
La propuesta de un grupo de
senadores (republicanos y demócratas) han consensuado un acuerdo que abarcaría
seguridad fronteriza, trabajadores temporales y verificación de los
antecedentes de los trabajadores por parte de los empleadores, así como un mecanismo
hacia la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente
(sin residencia legal) en el país.
La política en el tema migratorio
ha dado un giro tras los sondeos de opinión que muestran más apoyo que nunca
para cambios a las leyes de inmigración y mayor riesgo político para quienes se
opongan. De hecho el senador republicano John McCain declaró recientemente que
“el Partido Republicano está perdiendo el apoyo de nuestros ciudadanos
hispanos. Y nos percatamos de que hay muchos temas en los que pensamos que
estamos de acuerdo con nuestros ciudadanos hispanos, pero este es un tema
preeminente con esos ciudadanos", agregó.
Las afirmaciones anteriores son
esperanzadoras para nosotros, que por fin se ha retomado el tema de la reforma
migratoria en serio, no solo por los votos y el convencimiento de que las leyes
actuales de migración ya no trabajan, sino porque realmente el tema envuelve al
país hacia soluciones concretas para mejorar la economía, la estabilidad social y la seguridad del país.
Sin embargo, no debemos “dormirnos
en nuestros laureles” por una victoria conquistada tras años de lucha, porque
aunque hay propuestas y acuerdos bipartidistas, aun existen aspectos que no se
toman en cuenta para garantizar una reforma migratoria justa. Además fuertes
opositores a a la misma así como políticos que responden a sectores radicales y
antiinmigrantes que luchan porque en el
país no se les de oportunidades a millones de personas que viven en las sombras
de la ilegalidad.
Es esperanzador que el debate por
la reforma migratoria ha comenzado, pero mientras se llegan a acuerdos, existe
el riesgo que una persona sea deportada,
ya que el presidente Obama en ningún momento de su discurso menciona que va a
detener las deportaciones.
Las discusiones en el Congreso
para un posible acuerdo pueden durar de meses a un año o más, en ese tiempo
pudieran ser deportados una buena cantidad de inmigrantes indocumentados que
por hoy abrigan la esperanza de legalizarse. Tomemos en cuenta que el año
pasado el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) deportó a 409,849 personas,
de las cuales poco más de la mitad, el 55%, tenía antecedentes penales.
“La detención y deportación de
extranjeros ilegales es una de las prioridades del Servicio de Inmigración y
Control de Aduanas de Estados Unidos. Este compromiso ha sido respaldado por
recursos importantes dedicados a los esfuerzos de detención y deportación”, se
lee en la página en internet del ICE.
En el acuerdo bipartidista, se
está proponiendo un permiso temporal a quienes califiquen, mientras se tramita
la documentación de los que ya habían solicitado la residencia permanente. No
se especifica tiempo por lo cual el proceso puede durar 10 años o más para
obtener la ansiada Green Card que le permitiría a una persona salir del país.
Por otro lado, no se menciona en
una reforma migratoria, el regreso de miles de padres de familia, cuyos hijos
nacidos en los Estados Unidos han quedado al cuidado de familiares y amigos; el
presidente Obama no promete detener las deportaciones por una orden ejecutiva
porque se contrapone con las actuales leyes migratorias. Se habla de castigos
severos contra los empleadores que contraten a ilegales y otras medidas que de
alguna manera darán lugar a injusticias.
Es por eso que debemos tomarle la
palabra a las organizaciones pro inmigrantes como Chirla, en el sentido que
debemos seguir luchando para que tanto los congresistas como el mismo
presidente Obama, escuchen las propuestas de los diversos sectores del país,
entre ellos la Iglesia Católica con su propuesta, la Red de Iglesias
Evangélicas, las organizaciones comunitarias y pro inmigrantes y la misma voz
de losvotantes, sabiendo que este es el momento para hacer una Reforma Migratoria
Justa y Comprensiva.



